Para llorar…

Nuestra querida SELECCIÓN MEXICANA DE FÚTBOL (si, con mayúsculas), representación de más de 100 millones de habitantes, el mejor equipo de la zona, a punto de dar el gran salto para ser de “los grandes del mundo”, orgullo de nuestro país… o al menos así debería ser, más bien así es como nos la pintan los medios de comunicación; cada vez que el Tri jugará. Todo esto por un mero motivo de merchandasing, nos vuelven a lavar el cerebro para creer que ahora si le ganaremos a Estados Unidos, que seguimos siendo el gigante de CONCACAF, que ahora si llegaremos al quinto partido en un mundial. ¿Por qué tanta mitificación a nuestros jugadores? ¿Por qué soportar los grandes fracasos, que ha tenido a últimas fechas, nuestra selección? ¿En que está mal nuestra selección?

La selección está enferma y de gravedad, no podemos seguir consintiendo a los jugadores y diciendo que “hombre por hombre somos mejores” y cubriendo el mal juego con esta excusa. Los partidos se ganan con goles y lamentablemente no poseemos un centro delantero eficaz, capaz de resolver el juego con un balón bien colocado a la cabeza. Entre naturalizados (Vuoso, Guille Franco) y mexicanos (véase Omar Bravo, Carlos Ochoa) no logramos tener alguien que mantenga un buen nivel, todos se ganan el puesto en la selección por pequeñas rachas goleadoras que ilusionan a todos. Y qué decir de Nery Castillo y Gio dos Santos que se les puede atribuir el mayor talento individual pero que lamentablemente no logran consolidarse en su equipo o como Antonio de Nigris que es goleador en la liga turca y simplemente no demuestra con la verde. Carlos Vela es de los jugadores con grandes aptitudes y que poco a poco van haciendo mejor las cosas en su club, pero pasan totalmente desapercibidos en la mayor.

Quisiera mencionar esa “generación de oro”, esos jugadores del 2 de octubre no se olvida (día en que por primera y única vez México es campeón de un mundial de fútbol). Después de esa gran actuación  los combinados juveniles han tenido los resultados menos esperados: Fueron eliminados en cuartos de final por Argentina en el mundial sub-20 de Canadá cuando se esperaba que fueran por lo menos semifinalistas, en los juegos Panamericanos se consiguió una medalla de bronce en un certamen de poca competitividad, o nadie podrá olvidar el preolímpico cuando la falta de compromiso y contundencia nos hizo quedar fuera de las Olimpiadas de Beijing de la mano de Hugo Sánchez; y para cerrar con broche de oro la reciente eliminación de la selección sub-20 en el pre mundial  para ganarse un boleto a Egipto.

En la mayor  las cosas no tienen mejor aspecto, Erickson no termina de convencer, el juego de conjunto está por los suelos, las lesiones merman al equipo como el caso de Guardado (sin duda el que carga con la selección), y la falta de disciplina hace que jugadores clave como Rafa Márquez, Gerardo Torrado y Carlos Vela se pierdan partidos fundamentales. Qué decir de la Copa Oro que como todos sabemos la hegemonía que ha impuesto Estados Unidos sobre México pesa, y más que pesar nos duele en el orgullo; nuestro partido de preparación en el que jugamos contra Suecia también fue una demostración de lo que hemos sido desde hace unos 2 años para acá: Muchas ganas y poca idea al principio, para seguir con pocas ganas, poco entendimiento y terminar sin contundencia y con juego mediocre.

No soy seguidor de la escuela Lavolpista, pero la última vez que vi jugar a México bien, bonito y con resultados fue en la Copa Confederaciones del 2005, donde en la fase de grupos se pasó en primer lugar (por encima de Brasil) y se perdió la semifinal contra Argentina en penales. Que recuerdos aquellos…

Pero para los que se preocupen de que tal vez no pase México al mundial, no se angustien, tres boletos y medio son demasiados para una zona del nivel de CONCACAF; México seguramente conseguirá alguno de éstos, y si no lo consigue repetirán el hexagonal hasta que lo logre, no se puede perder tanto dinero que deja el fútbol mexicano. Así es que recuerden que si estamos mal en la delantera, en conjunto, en las estrategias, en preparadores físicos, etc. pero la principal enfermedad del fútbol mexicano son sus directivos y anteponer el beneficio económico al futbolístico. 

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